12 jul. 2017

La magia del orden: Mi experiencia

Título: La magia del orden
Autora: Marie Kondo
Año de publicación: 2011
Género: no-ficción, autoayuda
Nº de páginas: 196
Editorial: DeBolsillo

¡Recupera tu vida y aprovecha mejor los espacios de tu casa! Transforma tu hogar en un espacio armónico y libre de desorden con el increíble Método KonMari.

Marie Kondo, con su método inspirador, te ayudará a poner en orden tu casa de una vez por todas. Paso a paso te guiará para que en tu casa sólo tengas las cosas esenciales y tu vida mejore; increíblemente te sentirás más seguro, exitoso y con energía para crear lo que sea. A partir de este momento sólo tendrás que elegir qué conservar y qué desechar.





¡Hola! 🐇 Como ya comenté en el book haul de junio y julio, he decidido no hacer reseña de este libro, sino poner en práctica el Método KondoMari y compartir mi proceso de limpieza con vosotros. Para mí, la organización siempre ha sido fundamental, ya que soy incapaz de trabajar en espacios-desastre. Siempre me he considerado una persona ordenada pero, después de pasar por La magia del orden, he comprobado que no lo era en absoluto y que, en realidad, me había dedicado todo este tiempo a amontonar cosas inútiles y a moverlas de un lado a otro sin sentido. ¿Quieres saber más? 🐧


Mi única intención era averiguar a qué se debía tanto jaleo con este libro. Relato mi experiencia porque yo no lo compré con la idea de tirar 11 bolsas de basura llenas de trastos de mi habitación (creía que no era capaz de acumular tanta cosa en un espacio tan pequeño 😅), pero ahora soy una convencida. En nuestras vidas hay demasiado ruido, demasiadas cosas que no nos dejan apreciar lo que es verdaderamente importante para nosotros. ¿Es realmente necesario tener doce estanterías a rebosar de libros que ya has leído y que nunca más vas a volver a abrir? Yo era de las que pensaba que sí, que eran preciosos y que le daban sentido a mi vida (así, como lo lees, pensaba ¡mirad, esto es lo que soy!), pero estaba equivocada: no me hacían feliz, me estaban agobiando. (La coneja ha tocado fondo, estarás pensando 😂). 

¿De qué me servía a mí tener en la estantería cien libros que no estaba segura de que fuera a leer? De nada. Cada vez que los miraba me sentía culpable: debería dejar de comprar y leer todo esto que tengo aquí esperando, me decía. A ver, seamos sinceros, la portada era preciosa y todo el mundo hablaba de ellos, pero no iba a leerlos. Los libros me miraban casi con resentimiento: ¿Para esto me has comprado? ¿No debería estar yo siendo leído por alguien que verdaderamente me desea? Y así, con todo: ropa que todavía llevaba la etiqueta y papeles que tenían más de diez años (¡hasta las pegatinas de selectividad tenía guardadas! Como si pensara volver a hacerla, ¡ja! Ni loca 😒).  

Otra de las cosas por las que siempre me había sentido muy frustrada era la cantidad de veces que tenía que ordenar la habitación. En realidad, cometía un gran error: no tiraba demasiado, sólo cambiaba las cosas de sitio cuando estaba aburrida. Es decir, no organizaba, sino que movía algo y quitaba un poco el polvo. ¿Y qué me decís del famoso "lo guardo por si acaso"? ¿Por qué? 😂 ¿Es que el Ministerio de Educación me iba a llamar al timbre a pedirme las pegatinas de selectividad de 2011? ¿O iba a venir mi compañero de tercero de primaria a reclamarme que había encontrado aquel horrible peluche que me regaló en la basura? La respuesta es no. Sin más.

Pues bien, tras reflexionar un poco sobre esto, me armé con un rollo de bolsas de basura, me puse ropa cómoda y me decidí a seguir el método KonMari, creyendo que sería, tal vez, un proyecto de una tarde. Soy más ilusa de lo que piensas. Antes que nada, debes visualizar tu destino, os pongo el mío como ejemplo: quiero abrir el armario y sentir que no hay nada que no quiera ponerme ese día para salir a la calle y, al volver del trabajo, quiero servirme una taza de té, ponerme delante de la estantería y no saber qué leer porque todos los libros que tengo me encantan. ¿Me vas entendiendo? Espero que sí, las palabras no son mi fuerte.


P R E L I M I N A R E S

Hay varias cosas que debemos tener en cuenta: 1) desechar de una sola vez; 2) organizar es algo muy personal, así que no toques nada que no sea tuyo; 3) evita tener contacto con tu madre durante el proceso, le encanta decir que lo que estás tirando lo vas a necesitar después, a pesar de que no lo hayas necesitado en diez años 😂; y, por último, 4) organiza por categorías (ropa, libros, papeles, cosas varias y objetos con valor sentimental), de más fácil a más difícil. Deshacerse de los recuerdos es muy difícil pero, para cuando hayas llegado a ese punto, tu capacidad para tomar decisiones ya ha mejorado una barbaridad (¡garantizado! 😁).

Debes desechar tus cosas de una en una. Sujeta el objeto entre tus manos y reflexiona sobre tu relación con él: ¿Por qué está ahí? ¿Realmente te hace feliz? Si la respuesta es no, no tiene sentido que sigas conservándolo. Agradece su contribución a tu vida y despídete de él. Gracias, camiseta, por hacerme ver que el estampado de leopardo no me queda bien. Y sigue con tu vida. Ahora creerás que estoy loca pero, cuando te pongas a tirar cosas, ya no vas a querer parar, ¡es adictivo! Para mí esta limpieza ha sido como quitarme una banda de cera después del invierno 😂. Cada bolsa que tiraba suponía un alivio increíble.


R O P A

La primera categoría a depurar es la ropa. Pensarás que no tienes demasiada ropa, pero tienes. Y mucha. Cuando la extiendas sobre el suelo, entenderás a qué me refiero. Yo tenía el armario, una caja de plástico grande debajo de la cama y una maleta de las grandes llenas a reventar de ropa. Ahora, toda mi ropa cabe en mi armario perfectamente, ¡hasta se ve el fondo! Cada vez que lo abro, flipo. Literal 😻. 

Divídela en tipos de prendas. Si después de hacer esto te acuerdas de que tenías ropa en otra parte, deshazte de ella: está claro que no era tan importante como creías. Esto me pasó con varios gorros de lana que tenía guardados en una caja encima de la estantería y los descubrí dos días después de organizar la ropa. Oops. 😅

Es más fácil empezar por deshacerse de lo que está fuera de temporada. Yo empecé por la de invierno: jerseys llenos de bolas, bufandas que ni recordaba que tenía, gorros que hacía siglos que no me ponía, vestidos de manga larga que nunca me quedaron bien, etc. ¿Cuántas bolsas crees que saqué? Cuatro. Sólo de ropa de invierno. No caigas en el error de convertir tus prendas en "ropa de estar por casa", porque yo hacía lo mismo y, al final, nunca me las ponía. Era ropa de calle y no era cómoda para estar en casa, simplemente. 


Como puedes ver, mi ropa ocupaba toda la extensión de mi habitación (aunque no tengo una habitación enorme). La dividí en subcategorías y comencé, prenda por prenda, a desechar. Aunque aquí no lo veas, también me deshice de muchos accesorios (collares, pulseras, etc.) y, por supuesto, de ropa interior y pijamas (sí, eso también cuenta como ropa 😒). Para mí, esta parte fue muy rápida y en una tarde terminé la limpieza. Antes de irme a dormir, toda mi ropa descansaba cómodamente donde le correspondía: en el armario.


Los cajones todavía están en proceso, ya que quiero conseguir una caja de zapatos (o algo) para poder poner las medias y las cosas pequeñitas y tenerlas todas agrupadas y ordenadas. También he seguido la recomendación de no apilar la ropa (en los cajones) ya que no son los pliegues los que arrugan las prendas, sino la presión que ejercemos sobre ellas colocando otras encima (como en mi estante de arriba). Por eso, Marie Kondo recomienda doblar la ropa de forma especial (aunque este capítulo lo dejamos para otro día, ¿vale? 😂).


A pesar de que Marie Kondo cuelga las prendas de más largo a más corto, yo he preferido seguir mi propio orden. Las prendas en mi armario siempre han estado colgadas de esta forma: vestidos, faldas y shorts, blusas y camisetas, chaquetas y abrigos y pañuelos. Esta es la organización con la que me siento más cómoda. Espero que la señora Kondo no se enfade conmigo por saltarme sus reglas. El caso es que he conseguido deshacerme de la mitad de mi ropa y, aunque no lo creas, ha sido una alegría 😊


L I B R O S

El siguiente y doloroso paso es desechar parte de los libros. Cuando comencé el proceso, estaba deseando llegar aquí (tanto, que casi me salto el primer paso, la ropa), pero no lo había pensado bien. Para mí, fue muy fácil seleccionar qué libros quería quedarme y cuáles no. Lo difícil es saber qué hacer con ellos una vez has decidido que no los quieres en casa 😓. ¿Los vendo? No puedo llevar más de 130 libros en una maleta hasta la ciudad más próxima donde pueda venderlos y me gastaría más del suelo de un mes en envíos de paquetes. ¿Los tiro? No estoy segura de que sea buena idea. ¿Los regalo? Esta ha sido mi opción más acertada, porque nadie rechaza un libro y a mí, personalmente, me produce mucha satisfacción regalar libros a mis amigos 😌

Primero debemos poner todos los libros en el suelo para "despertarlos" del letargo en el que llevan sumidos desde que decidimos meterlos en la estantería y nunca más volvermos a coger. Debemos cogerlos y ver qué nos hacen sentir. No leas. NO LEAS NADA. Es un error. Recuerda que los libros que "leerás algún día" son, en realidad, los libros que "no vas a leer nunca" y que no es necesario tener colecciones de infarto porque, asúmelo, ¿cuántos de esos libros vas a releer? Muy pocos. Hay que ser realistas. MENTE FRÍA. TÚ PUEDES.



Mi cama y gran parte del suelo de mi habitación quedaron cubiertos por libros de forma temporal. Este pasó me costó, pero no por no ser capaz de desechar los libros que no quería sino porque, como ya he dicho, no sabía qué hacer con ellos 😭. Por tanto, están ahora en la habitación de mi hermana a la espera de idear un plan de desecho. Estoy muy orgullosa de mí misma por plantarme delante de algunos libros y decir graciar por hacerme ver que este género no era para mí y dejarlos ir 😄. Marie Kondo recomienda una colección pequeña, de unos 30 libros. A pesar de que no fui tan drástica como ella hubiera querido, mi colección se ha reducido a menos de 50. Ahora todos mis libros favoritos descansan tranquilos y sin compañeros resentidos. 

 


P A P E L E S

No te haces una idea de la cantidad de papeles que puedes haber acumulado a lo largo de tu vida hasta que los sacas todos y los pones encima de la cama 😆. Para mí, papeles engloba apuntes y trabajos de clase, títulos, acreditaciones, documentos oficiales, boletines de notas, contratos, nóminas, recibos, facturas, manuales de instrucciones, etc. Todo eso me estaba ocupando un espacio precioso en mi habitación: no necesito tener todos mis trabajos y apuntes de la universidad en papel, ¡está todo en el ordenador! Si quiero algo, sólo tengo que imprimirlo. Tampoco necesito un contrato de trabajo de hace tres años, porque es un sitio que no pienso volver a pisar 😔. Y, así, con todo.

Solía tener papeles repartidos por todas partes porque, claro, había tantos que era imposible tenerlos todos juntos. Ahora todo lo que sé que me va a hacer falta está en una carpeta negra en la parte baja de la estantería, divididos en papeles que debo guardar (contrato de trabajo actual, número de la seguridad social, acreditaciones de idiomas, etc.) y papeles de los que debo ocuparme (informe médico a presentar en mi futuro lugar de trabajo, pasaporte a renovar, etc.). 


Cuanto terminé con este paso, aunque no se aprecie en las imágenes, todavía había libros repartidos por la habitación 😭. Era una plaga de la que no podía deshacerme. Llegó a agobiarme tanto que 1) me planteé dejarlo todo y seguir con mi vida como si no hubiera pasado nada, devolviendo a su lugar todos los libros, y 2) me dio una jaqueca fuerte y lo único que pude hacer fue apagar la luz e irme a dormir. No lloré, pero me faltó poco: no era posible que un montón de libros desdeñosos pudiera con mi voluntad 😡. Al día siguiente, me levanté, trasladé todos los libros a la habitación de mi hermana y seguí ordenando los papeles. Todavía me dolía la cabeza, pero era un dolor sordo, débil. 


C O S A S   V A R I A S  //  « K O M O N O S »

Con menos de 50 libros y sólo una carpeta de papeles, empezar a deshacerme de los komono (palabra japonesa que describe las cosas pequeñas y variadas: cables, regalos, peluches, cajas, etc.) fue mucho más sencillo de lo que me había planteado. Crees que no vas a ser capaz de tirar ese peluche que te regaló tu prima cuando tenías nueve años y que lo único que hace es coger polvo encima del armario pero, créeme, PUEDES. Cógelo, míralo, ¿te inspira felicidad? Si no es así, no lo necesitas en tu vida (igual que las personas, vamos 😁).

Nos apegamos a lo material porque creemos que así es más sencillo conservar nuestros recuerdos, pero te contaré un secreto: tú eres quien mantiene vivo el recuerdo, tu corazón y tu mente. No estoy diciendo que tires todos tus peluches, yo misma he conservado algunos de mis favoritos, pero ¿de verdad necesitas tener 30 peluches que te miran fijamente mientras duermes? Los regalos son mensajes de las personas a las que les importamos, no cargas eternas. Si el peluche es una carga, es hora de plantearte qué hacer con él.


Para mí, una de las cosas más difíciles fue seleccionar el material de arte. Durante mucho tiempo me dediqué en cuerpo y alma al diseño y estos materiales fueron prácticamente una extensión de mi cuerpo. Por tanto, cuando desempolvé la caja verde que ves aquí arriba, que está encima del armario (aplastada por otras cajas de cosas inservibles) ya ni los recordaba, no supe si los había abandonado allí porque había demasiadas cosas en mi habitación o porque realmente ya no me hacía feliz el arte

Me senté durante un largo rato delante de la caja y miraba los pinceles, los botes de tinta china, los lápices, las ceras y demás. Al final, fui capaz de reducirlo todo a una caza de zapatos que cabe en la última balda de la estantería, lugar que he convertido en rincón creativo.  Porque sí, me encanta el arte: me siento con mis lápices de colores y mi libro de colorear y estoy bien 😊. Marie Kondo nos relata en este capítulo cómo muchos de sus clientes redescubren una pasión que creían perdida cuando organizan sus pertenencias. ¿Es posible que hayas olvidado algo que te gusta sólo porque está enterrado en cientos de cosas que no te gustan de verdad?

Ahora mismo la caja verde sigue en el mismo sitio pero está llena de los puzzles que me encanta hacer en Navidad con mi familia, cuyas cajas antes estaban fuera y llenas de polvo. Encima del armario solo verás esta caja y el trípode de la cámara de fotos, otra de mis aficiones. Si quiero hacer un puzzle, lo único que tengo que hacer es subir a la cama y bajar la caja. Antes, tenía que bajar tres o cuatro para poder sacar un pincel. Tal vez, por eso dejé de pintar. Pensadlo.


Como ya he dicho, tenía muchos libros. Pero los libros no estaban solos. No. Estaban apretujados en las estanterías por otro montón de cosas que no me inspiraba ningún tipo de sentimiento positivo. De algunas de ellas estaba ya incluso bastante harta. A continuación os muestro una foto de todas las baldas antes de de empezar a organizarlas:


(Ese peluche/cojín de gato no aparece en las imágenes del después porque estoy esperando que mi madre le arregle los bigotes que tiene sueltos 😅).

Había tantas cosas en la estantería principal que tenía que poner los libros en esta vieja estantería para CDs que compré en Ikea y que, actualmente, está vacía, puesto que no tengo CDs ni nada que poner en ella. Antes me encantaba, pero ahora la encuentro fea y el estampado me repele. Así que le he dicho a mi padre que, por favor, me ayude a desmontarla y a llevarla a alguna parte, porque ya ocupa un espacio precioso en mi santuario (Coneja, calm down). 


O B J E T O S   C O N   V A L O R   S E N T I M E N A L

Llegado/a a este punto, tu capacidad para tomar decisiones está ON FIRE y puedes reducir una colección de 30 fotos a sólo 5. A mí me pasó (pero con las fotos no, lo siento 😅). Fui capaz de deshacerme de algunas cosas que representaban momentos importantes en mi vida, como mi primer billete de metro de Londres. Sin embargo, la palabra clave es representaban. El billete no era importante, solo lo era el recuerdo. El metro de Londres sigue ahí (y seguirá mucho tiempo) y nunca olvidaré mi primer mind the gap between the train and the platform. El billete, a reciclar, junto con viejos mapas de otras ciudades que he visitado pero que nunca he vuelto a mirar, entradas a museos y entradas de cine, etc.

Por supuesto, hay cosas que no he podido tirar: el peluche de Mushu que compré en mi primer viaje al extranjero (a París), los dientes de mi primer conejo guardados en una cajita, una foto mía con Popi en brazos o las hueveras con forma de pollito y conejito que compré en un Poundland de Manchester. Son cosas que me hacen feliz incluso cuando no las miro.

Mi madre está muy enfadada porque he tirado cosas mucho más caras y me he quedado con unas hueveras que me costaron una libra. Mama, el corazón tiene razones que la razón no entiende. Creo que si ella hiciera lo mismo con sus pertenencias, desecharía cosas caras y se quedaría con cualquier tontería, porque el dinero no es lo que da la felicidad. CONEJA, CALM DOWN. Si no has llorado aún, es porque no te has dado cuenta de que he donado mis libros de Harry Potter a la biblioteca.


O R D E N A R

Cuando acabes de desechar, es hora de ordenar. Para evitar el efecto rebote, hay que designar un espacio para cada categoría y no tener, por ejemplo, libros repartidos por toda la estancia. El efecto rebote es la vuelta al desorden. Sucede que no estamos acostumbrados a designar espacios para dejar todos los objetos de una misma categoría y preferimos dejar las cosas "a mano", por lo que, al final, hay de todo por todas partes y la vuelta al caos es inevitable (es algo que siempre me ha pasado). Algunos consejos que nos da Marie Kondo:
  • Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.
  • Todos los objetos de la misma categoría deben guardarse juntos. Esto es especialmente útil, porque de un vistazo te puedo decir qué tengo y qué no, ya que la búsqueda se reduce a un solo lugar en la habitación.
  • Las cajas de zapatos, a pesar de no ser ningún sistema de almacenamiento sofisticado, siguen siendo el que mejor funciona (y tiene razón, en mi opinión).
  • Meter bolsos dentro de otros bolsos hace que 1) el bolso de dentro no coja polvo y 2) el bolso de fuera no pierda la forma. Marie Kondo también aconseja vaciar el bolso al llegar a casa para "dejarlo descansar", pero yo no lo veo práctico. 
  • Decora tu espacio a tu gusto. Por ejemplo, yo tengo láminas de Van Gogh pegadas en el interior de las puertas de los armarios y un cuadro de gatitos encima de la cama. 
  • Quita la etiqueta a la ropa nueva antes de colgarla en el armario. Por alguna razón, la ropa que colgamos con etiqueta no llega a "adaptarse" y las otras prendas saben que todavía no te la has puesto (así, sin más, es como Toy Story pero en camisetas).  

Marie Kondo dice que su método debe ponerse en práctica del tirón y muy prontito por la mañana. En mi caso, esto ha sido imposible por mi horario de trabajo, por lo que he tardado cuatro días y siempre ordenando de noche 😪. Esto explica los dolores de cabeza, el estrés y el haber dormido mal desde que comencé a quitarme la tirita. Ha sido agotador. A día de hoy (08/07/2017), muchos de mis libros siguen en la habitación de mi hermana esperano ser donados, regalados y vendidos, pero mi habitación está libre de desorden y, por eso, he querido compartir mis resultados con vosotros. Primero os enseño mi mesa de noche, cuyo primer cajón he dedicado a todo lo relacionado con los aparatos electrónicos. Es bastante útil, ya que está al lado de la cama y solo tengo que alargar el brazo. El segundo cajón está lleno de pijamas, tanto de verano como de invierno. Encima, el pez. Y otras cosas, pero pocas.


Como ya os había comentado antes, la balda de abajo de la estantería la he dedicado a todo aquello que utilizo para hacer fotos o para pintar 💛, es decir, que aquí está el material artístico, los libros para colorear, las luces de navidad con forma de estrellita que a veces salen en las fotos de instagram y las washis. Los papeles están guardados en la carpeta negra de la izquierda, todos juntos y como dice Marie Kondo: delante lo que urge y detrás lo necesario.

En la balda de encima encontramos la cosas de aseo. Es una larga historia, pero yo tengo todas mis cosas en mi habitación: cepillo, maquillaje, cremas, sérum para el pelo, etc. En esta misma balda, también tengo mis DVDs, que no son muchos, y tres libros que he preferido guardar en horizontal. Además, aunque no aparezca, aquí tengo la comida del pez, ya que está justo a la altura de la pecera. Mi pez come solo por las mañanas y tiene casi tres años 🐠.


En la siguiente balda, ya tenemos los libros y poco más (un peluche, una foto, las hueveras y una taza de cristal para el té llena de algunas libras que necesitaré muy pronto). La balda de arriba es muy parecida: más libros, más peluches, alguna cosilla y los dientes de Nevat, mi primer conejo 🐰. Como ves, me sobra más de la mitad de la estantería, pero creo que mis padres se negarían a sustituirla por una más pequeña, ya que está hecha a medida por mi padre, en una época en la que necesitaba meter dos filas de libros por balda. Una época oscura a la que no me apetece volver 😌.


En la balda de más altura y encima de la estantería: cajas vacías, dos peluches, un sombrero que compré en Roma (y que me pongo cuando vamos a dar una vuelta por el campo y quiero que las fotos salgan bonitas) y un farolillo que compré en un comercio chino (al que le pongo una vela en verano cuando salgo a cenar al balcón). ¿Podría haber reducido más? Seguro que Marie Kondo hubiera elegido menos libros y se hubiera desecho de más peluches. Sin embargo, cada persona es diferente y solo nosotros sabemos cuándo hemos llegado a nuestro límite, es decir, cuándo notamos el clic que nos indica que ya hemos llegado al número perfecto de posesiones.


La mesa de trabajo no la he tocado, ya que solo tengo el ordenador y una lámpara. En general, podrás ver que, para ti, estas cosas no tienen sentido: ¿por qué te quedas con una figura de conejo que te costó 2€ en el Tiger y regalas toda la saga de Cazadores de Sombras (alrededor de 100€)? Por eso mismo es preciso que únicamente organices lo que te pertenece, porque nadie mejor que tú sabe lo que te hace feliz 🌝. Esos libros ya no me producen ningún placer; así que les agradecí haberme descubiero un mundo tan fantástico y se lo regalé a una persona que solo tenía el primero y quería seguir leyendo el resto. Ahora, esos libros volverán a ser leídos y disfrutados 😊, mientras que en mi estantería no cumplían ya ninguna función ni remotamente parecida.


U N O S   D Í A S   D E S P U É S

Escribo esta parte el 12/07, unos días después de haber terminado la limpieza y organización de mi habitación, solo para informaros de que, en efecto, tal y como promete Marie Kondo, todavía no he sufrido el efecto rebote. Todo sigue igual de ordenado que el día que terminé y estamos más contentos: Roro porque ahora, como no hay nada debajo de la cama, puede correr y saltar a sus anchas sin obstáculos 💚, y yo porque parece que hasta el ambiente esté menos cargado.

Saco un libro, leo un rato y, al terminar, lo vuelvo a dejar en su sitio. Lo mismo pasa con los lápices de colores, las luces de estrellitas y otros objetos que ahora me resultan más sencillos de almacenar, puesto que no hay cien cosas por delante o por encima. Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Muchos de los libros de los que quería deshacerme, los he regalado y el resto van a ser donados a la biblioteca o vendidos en ReRead. Como puedes ver, no me importa realmente el dinero, sino el espacio. Para mí, ahora mismo, es lo más importante. 



C O N C L U S I Ó N

He escuchado muy poco sobre este libro en las redes sociales y, en cierto modo, puedo entenderlo. Yo también huyo de todo lo que venga etiquetado como libro de autoayuda, porque creo que es un timo. De hecho, en mi opinión, uno de los pilares del método KonMari es la autosugestión, es decir, que no funciona si no quieres que lo haga. Empecé este proyecto con la mente abierta, tomando notas y siguiendo los pasos tan bien cómo podía. Funcionó porque estaba decidida a que lo hiciera 💪.

Cada bolsa de ropa y papel que lanzaba a reciclar suponía una liberación tremenda (tal vez porque cargar con las bolsas de casa al contenedor no es tarea fácil); hubo un momento en el que incluso tuve miedo: ¿y si me vuelvo adicta? ¿y si tiro tanto que, al final, no tengo nada para ponerme o, sin darme cuenta, pierdo un documento imporante? ¿y si luego me arrepiento? 😨 Es totalmente normal sentirse así. El arrepentimiento forma parte del proceso. Así que tú, persona que está leyendo esto, si decides empezar tu propia limpieza, quiero que sepas que no pasa nada si tiras esa camiseta que compraste en 2009 o si reciclas tus notas del instituto. La vida sigue y, dentro de un tiempo, ni recordarás haber tenido esas cosas. 


Dice la autora que este método cambia vidas y que muchos de sus clientes incluso mejoran de salud o pierden peso. En mi caso, no estoy muy segura. Es cierto que el acto de organizar para mí ha sido catártico y casi ha hecho que me olvide de comer, ¡pero nunca pasaré de un brownie para ponerme a organizar! 😂 Me gusta el orden y me gusta la limpieza y, como a todo el mundo, me gusta llegar a casa y encontrar cosas que me hacen feliz. Me he quitado un peso de encima, pero mi vida no va a cambiar de forma radical por eso

En definitiva, esta ha sido mi experiencia aplicando el método KonMari. Sé que ha sido una entrada larga de más, así que si has llegado hasta aquí, ¡gracias! 😻 Mi vida no es nada interesante, por lo que agradezco que hayas dedicado un poco de la tuya a leer mis locuras. ¡Besos de conejo para todos y feliz organización! 💚

12 comentarios:

  1. ¿Sabes por qué he estado tan atenta a esta entrada? Más allá de que me puede interesar el libro, es porque me encanta ver a gente ilusionada con algo, llena de pasión y eso es lo que veía cuando mostrabas tus adelantos y cuando he leído esta entrada.

    Me alegra que hayas re-descubierto lo mucho que te gusta el arte y haberte conocido un poco mejor más allá de lo cuqui que pienso que eres jajjajaja

    Anoche puse una iniciativa personal que tengo en Twitter, no es por hacer spam pero viendo el viaje espiritual del ordenado que te has marcado quizá te interese y te guste.

    Besos dulces para ti y tus peludos conejos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! ^^
    Pues si hago lo mismo que tú, me parece que me quedo sin nada, jaja. Más que nada porque la cantidad de ropa, complementos, libros y demás cosas no se acerca ni de lejos a lo que tienes tú en tu habitación xD
    Soy una persona que solo compro lo que necesito, así que tengo tanto mi habitación como el armario bastante despejado. Y mi madre es todo lo contrario a la tuya, porque cuando hago limpieza siempre me dice que tire más cosas.

    Besos!

    ResponderEliminar
  3. Madre mia, si ya admiraba a este libro por lo que comentabas en las redes... lo que has hecho realmente me hace desear leerlo por una parte pero por otra alejarlo de mi todo lo posible. No estoy preparada para renunciar a todas esas cositas (la ropa quizás es lo de menos) y''-.-
    Buenísima reseña como siempre, gracias por compartir tu experiencia.
    Besos coneha <3<3

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola!
    Últimamente estoy teniendo que organizar mi habitación cada dos por tres, y eso me ha dado que pensar. Mientras leía tu post me venían a la cabeza cosas que sé que guardo por guardar y por nostalgia, pero sé que no las necesito. Ya me entran ganas de ordenar :)
    Me ha gustado mucho el post, se nota que te lo has trabajado.
    ¡Un beso!
    Lua.

    ResponderEliminar
  5. Estaba deseando leer esta entrada, y en cuanto he visto el tuit he ido corriendo a hacer click en el enlace (lo he retuiteado antes de leerlo porque sabía que me iba a encantar. Y me ha encantado).

    Me he sentido identificada con varias cosas, como lo de tu madre (yo he vendido cinco libros contados, de 60. El resto va al re-read, y ella se queja muchísimo de todo el dinero que he "perdido"). También me he identificado con lo de volverte adicta: el otro día estuve ordenando algunos cajones de mi habitación que he usado desde el principio de los tiempos simplemente para meter cosas aleatorias que no quería tirar, y tiré TANTAS que me dio pánico estar tirando algo importante que luego no pudiera recuperar. Pero seguí adelante, y hoy, casi una semana después, veo claro que no las necesitaba XD

    Yo no he seguido el método KonMari al pie de la letra porque no he leído el libro, pero he visto tantos vídeos sobre ello que casi me sé algunas cosas de memoria. No lo habrás visto en redes, pero te aseguro que en youtube hay muchísimo contenido sobre esto. Te sugiero que busques y veas algún vídeo si te apetece, porque te aseguro que hay mucho mucho (yo soy adicta a esos vídeos, me encantan).

    Que hayas redescubierto tu pasión por el arte me ha encantado. Qué razón llevas con lo de que por tener tantas cosas olvidamos lo que realmente nos hace felices. A mí me pasó cuando encontré la cámara que iba a usar para grabar vídeos, y que no llegué a usar.

    Me ha gustado mucho mucho la entrada, de verdad. Un beso <3

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola! Después de la motivación que mostrabas por las redes sociales tenía ganas mil de leer este post :D En mi caso, leí el libro y apliqué el método de doblar la ropa... con el resto a lo mejor me pongo en septiembre, antes de empezar el máster cuando tenga días enteros para hacerlo xD El armario lo tengo ordenado y sólo con ropa que me pongo; ¡el verano pasado ya me dió por vaciarlo y ordenarlo bien y doné como diez bolsas de ropa!

    Una pega que le veo al libro es que Marie Kondo dice que te deshagas de cosas... pero no dice que hacer con ellas. Yo tampoco sería capaz de tirar libros a la basura, y aunque no tengo muchos porque casi todos los cojo de la biblioteca, sí que es cierto que podría quedarme con la mitad. Con la categoría Komono me pasa igual. Además, tengo mogollón de Komono y eso es más difícil de donar o vender... y me da muchísima pena tirar peluches o, en general, cualquier cosa que tenga ojos y te mire como diciendo "¿me vas a abandonar después de tantos años, Elena?" Es superior a mí xDD

    Me ha encantado el post Neus. Y las fotos muestran unas estanterías y un armario superfeliz lleno de cosas preciosas. Tengo la misma lamparita-conejo de Tiger y tampoco la tiraría por nada del mundo, es prechiocha. Veo muchos conejitos en tu estantería y eso sin duda transmite mucha alegría... qué bonito que guardes los dientecitos de Nevat ♥

    PD: ¿UN PEZ? ¿CÓMO SE LLAMA EL PEZ? ¡Es amor del bueno!
    PD2: A lo mejor es un buen momento para sacar todo el material artístico ahora que lo tienes al alcance de la mano y volver a pintar... *-*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Pues te puedes creer que, tanto tiempo después, el pez NO TIENE NOMBRE? Soy una desgracia como madre de este pez :'(

      Eliminar
  7. Me cae mal esa señora.
    Fin.

    ¡VIVA EL DESORDEN!

    ResponderEliminar
  8. ¡Me ha gustado la entrada y que te haya funcionado!
    Yo sí que he leído mucho sobre este libro en varios sitios y por una parte me encantaría tirarlo todo pero por otra sé que seguro que acabo volviéndolo a guardar. Y eso que ya hice una gran limpieza hace un tiempo y tiré todo lo del instituto, que ya han pasado unos cuantos años.

    ResponderEliminar
  9. ¡Hola!

    Te he descubierto por casualidad por mi Twitter con esta entrada, y te juro que te he leído hasta el final con interés. Yo también estoy deseando leer el libro (que lleva un poco de tiempo apilado en mis libros pendientes (tengo miedo del momento que tenga que ordenarlos xD)) y ponerme a organizar toda mi habitación.

    Aunque pienses que no porque no te pase, la habitación, el orden y la luz son muy importantes para personas por ejemplo con depresión o ansiedad. Yo al menos estoy deseando ponerme porque sé que va a ser eficiente y voy a aprovechar todo el espacio al máximo (que cuando tienes mucho trasto apilado piensas hasta que tienes menos espacio del que hay realmente).

    Mil gracias por escribir y compartir tu experiencia. Me va a servir mucho.

    Un saludo,

    Aida Bloon.

    ResponderEliminar
  10. WOw, me ha encantado como has compartido tu experiencia. Lograste organizarte de manera impresionante. Yo no sé si tenga tu fuerza de voluntad para con los libros, pero sí que he pensado en reducir la cantidad que tengo. Hay unos que en su momento dije que iba a leer, pero ahora no creo que lo haga, y no vale la pena tenerlos guardados (algunos los guardo porque fueron un regalo, y me da mucha pena no leerlos, pero siento que de verdad nunca lo haré jaja)
    Buscaré más sobre este libro, me ha picado la curiosidad.
    Besos!

    ResponderEliminar
  11. No sé ni por donde empezar. Bueno, sí que me ha encantado la entrada y que eres muy valiente. Me alegro mucho que hayas conseguido vaciar tu cuarto de una forma tan drástica y que te hayas desecho de tantas cosas que no ves necesarias.
    Con la ropa te entiendo, a mí me regalan mucha de amigos que ya no quieren ropa y la voy acumulando. Pero yo no puedo tirar nada porque mi madre...Y no, no me digas que lo tire cuando ella no esté mirando porque luego es capaz de preguntarme por esa prenda de ropa en concreto. Incluso la ropa que coincidimos en que no nos gusta, no podemos tirarla porque "a saber cuando la vamos a necesitar" y la tenemos como de andar por casa. Gran parte la usamos de andar por casa y es cómoda, pero aún así hay demasiada (por suerte tenemos una casa de campo y usamos mucha ahí)
    Sobre las cosas varias coincido contigo, y me has inspirado a que "faci un pensament" y me plantee tirar algo. Es que ver tus estanterías llenas de cositas que no sirven para nada me ha recordado un montón a mis estanterías, y no.
    A mí es que me pasa mucho lo de "esto me puede servir en el futuro" aunque sé que en el fondo es muy poco probable, y en el caso de que lo necesite de verdad no lo voy a encontrar con tanto chisme.
    Sobre los recuerdos, ahí sí que me cuesta mucho, es algo muy difícil porque me da miedo olvidarme de las cosas. Entiendo lo que dices, de que los recuerdos están dentro de nosotros, pero no lo termino de ver. Por ejemplo, en casa tengo una pelota de goma-chicle (es una cosa muy rara) que usaba mucho de pequeña y que me encantaba y le tenía mucho cariño. Podría tirarlo, porque ya no me aporta nada, pero si no la veo no voy a recordarla nunca más. Al igual que ir al Museo X, si no veo el folleto, aunque el recuerdo esté dentro de mí, no me voy a acordar. Aunque claro, luego pienso "y de verdad por qué quiero recordarlo" y entro en conflicto interno.
    Sobre los papeles, te doy la razón. Más o menos eso lo llevo bien, el problema es que me da mucha pereza, porque es mirarlo uno a uno.
    Y si te había parecido largo el comentario, espera a que llegue a la parte de los libros. Los libros. ¡Sacrilegío! Es broma. Hum, ¿los que has quitado los has leído? ¿Has quitado libros que en su momento compraste porque te llamaron la atención y ahora ya no? Tengo un balde de mis estantería de libros que me dieron y no voy a leer y tengo que deshacerme de ellos pero no quiero hacerlo de gratis y están ahí en plan no sé dónde meterlos. Pero a parte de esos, a mí me sería imposible deshacerme de mis libros. Incluso de los que sé que no voy a releer. Incluso de los que no me gustaron (guardo con especial cariño Memorias de una adolescente del futuro, que compré por la portada y terminé de leer solo porque me había gastado el dinero en él. No me gustó nada, pero lo tengo como "ejemplo de libro lleno de tacos". Cosas mías). No puedo prepararme mentalmente para ello, así que, me cuesta entenderte en ese punto.

    Y bé, poco más o voy a llegar al límite de caracteres de Blogger.

    Un saludo,
    Laura.

    PD: ¡No sabía que tenías un pez! ¡Qué cuqui! ¿Se llama Pez? xD

    ResponderEliminar